NO SE PUEDE PRESTAR LA PLUMA

Al igual que ocurre con el clásico dicho de que “no se puede prestar la pluma…”, el escritor de cultura mediterránea es muy celoso de su propia creatividad y, por lo general, considera una indignidad escribir para otros, produciéndose el vergonzante extremo de ocultar su actividad los que se ven abocados a ejercer de escritores fantasmas o negros literarios. Sin embargo, del mismo modo que el dicho popular referida a la pluma estilográfica es más un mito que realidad —pues la integridad del tallado del plumín depende de la cualidad del prestatario— en el caso del escritor por encargo se trata más de un determinismo psicosocial que infravalora la profesión, denostándola, y que ineludiblemente afecta a la autoestima personal.

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